Perú, la tierra que olvida hasta su propio cine

La falta de un centro de recopilación de material audiovisual deja entrever un gran problema que las personas cotidianas parecen no percatarse de que existe, la memoria histórica en constante peligro, el olvido de grandes problemas evita el desarrollo de un futuro esperanzador.


El 25 de febrero del presente año, el entonces ministro de Cultura, Alejandro Salas, anunció la creación de una cinemateca nacional en donde se pudiera conservar el contenido audiovisual peruano. En una nota de prensa de Andina se señaló que las negociaciones de los representantes de la cinematografía peruana con el Presidente de la República se encuentran en desarrollo; sin embargo, hasta el día de hoy, 21 de noviembre, no se conocen muchos detalles sobre la creación de este centro para la preservación de la memoria.

En el país existen una enorme cantidad de casos en las que, a duras penas, se han logrado rescatar filmaciones las cuales iban a acabar desechadas en algún lugar recóndito. A nivel nacional existen cinematecas particulares que por sí solas no pueden darse abasto ya que tienen el fin de conservar material audiovisual histórico, esta labor requiere de una gran inversión económica, tanto para el mantenimiento de las cintas resguardadas como para su restauración con el objetivo de evitar que se pierda dicho material. 

La preservación de la memoria histórica audiovisual es un problema que arrastra el Estado desde hace muchos años, el cine llegó al Perú como un medio de entretenimiento, el cual, solo podía ser disfrutado por la aristocracia de ese entonces, la accesibilidad para todos los ciudadanos no era una prioridad, a pesar de esta situación, con el paso de los años logró llegar a todo sector social gracias a las exhibiciones ambulatorias, pese a eso, el registro de los metrajes proyectados (por más sencillos que sean) no era prioridad para el Estado, el registro audiovisual y su transmisión era visto como un producto mercantil y no como una forma de arte o un método para conservar la memoria histórica.

Tanta era la poca importancia que se le daba a la conservación de material audiovisual que las dos películas consideradas como las primeras ficciones del cine peruano están categorizadas como lost media, es decir, están perdidas y no pueden ser vistas de manera física ni digital. “Negocio al Agua” y “Del manicomio al matrimonio” son los títulos de estas dos producciones primigenias, ambas tuvieron los mismos problemas que desencadenaron su pérdida, la falta de interés del Estado por conservar su registro audiovisual, la poca consideración cultural que se tenía en la época por las producciones audiovisuales y el maltrato que sufrieron las cintas con el tiempo, las cintas, una vez cumplida su exhibición, regresaban con el director o con la productora y ellos decidían el destino de estos productos, lo único que se conserva de ambas cintas son afiches promocionales, algunos fotogramas y una reseña en un diario local, de esta manera arrebataron dos manifestaciones nacionales que encapsulan la historia del Perú.

Desde el siglo XX hasta la actualidad han habido varias leyes de promoción del cine en el Perú como la Ley de Fomento a la Industria Cinematográfica  que se promulgó durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado, o recientemente en el 2020, que se dio el decreto Nº 022-2019, por el cual el Gobierno peruano puso en marcha una nueva Ley de Cine orientada a  promover la actividad cinematográfica y audiovisual a fin de contribuir a su desarrollo integral, sostenido e inclusivo. Sin embargo, hasta este año ninguna se centró en la preservación de las creaciones audiovisuales.


Es preocupante pensar en que toda la cultura e historia representadas en el cine peruano podrían quedar en el olvido si todos esos archivos se destruyen debido al desinterés del estado. Es cierto que en la actualidad existen cinematecas en el país, pero todas ellas pertenecen a instituciones privadas. Ha pasado ya más de un siglo del estreno de la primera película peruana de ficción, Negocio al Agua, más de un siglo de patrimonio audiovisual nacional y aun así, el país no cuenta con una cinemateca nacional en la que preservar toda esa herencia cultural producida a través de los años.


Muchos cineastas alrededor del territorio nacional han estado solicitando la implementación de dicha instalación por más de tres décadas sin obtener resultados óptimos. Las propuestas que le son dadas solo parecen retrasarse a medida que los políticos encargados de esta labor van rotando. Lo último que se sabe sobre los planes es que la actual ministra de Cultura se encuentra en gestiones para la construcción de dicho centro; sin embargo en ninguna de sus redes sociales ha manifestado si las coordinaciones llegaron a algo.



Plantón de cineastas frente al Ministerio de Cultura / Foto: Antonio Melgarejo


Por su parte, a diferencia de grandes productoras extranjeras, el Perú es muy pequeño a su lado, se requiere de una gran inversión para que una película nacional llegue a producirse. Por esta razón, existe una división del Ministerio de Cultura denominada Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios (DAFO) quien se encarga de proponer y ejecutar planes para que producciones peruanas puedan llegar a la pantalla grande. En adición, el Ministerio de Cultura realiza varios festivales y eventos en donde varias de estas películas llegan a ser exhibidas al público en general para fomentar a una mayor realización de filmes nacionales.  No obstante, parece que este involucramiento no llega más allá de solo proyectarlas, ya que luego de estos eventos, no hay una forma accesible para consumir metrajes creados en el territorio.

Dado este contexto, el pasado 1 de noviembre se presentó un plantón a las afueras del edificio del ministerio de Cultura. El propósito de dicha manifestación era el de reclamar a la dirigente Betssy Chávez la falta de conciencia estatal sobre la memoria y su ausencia de compromiso hacia la cultura peruana con respecto a la necesidad de salvaguardar los registros audiovisuales nacionales.

Como se mencionó anteriormente, la propuesta de la cinemateca fue dada por el mandatario de la nación, pero, a pesar de esto, en ninguna de sus cuentas de redes sociales se mencionan o se hacen referencia a esta solicitud, ni ahora, ni cuando se dieron las coordinaciones para aprobar dicho dictamen. Asimismo, el plantón frente al MINCUL pasó desapercibido para los canales de comunicación estatales. Se puede ver que no se tiene una especial atención a la preservación de esta memoria histórica, se da la idea pero no se termina de desarrollar plenamente.

La repercusión de la protesta, mezclada con la indignación de diversos activistas o entusiastas de la conservación audiovisual ante la inacción propia del ministerio de Cultura, se vio manifestada en las redes sociales, especialmente Twitter y Facebook donde diversos usuarios expusieron su opinión a favor de esta medida. Una de las opiniones más resaltantes está a cargo de la Asociación de cineastas de la Amazonía Peruana quienes, con el apoyo de un video publicado en el perfil de Facebook del Colectivo por la Cinemateca Nacional del Perú, juntaron a directores amazónicos que hicieron entrega de un mensaje enérgico.


“El cine es la memoria de nuestro pueblo y nuestro país”, declara uno de los cineastas que aparecen en el video, esta postura funciona como argumento para resaltar la importancia de una cinemateca nacional, la memoria histórica de un país no solo se ve documentada en archivos académicos escritos, si bien son una gran fuente de consulta, no se debe dejar de lado otras formas de registro, en este caso la forma de registro que se desea resaltar es la audiovisual. En esa misma línea, la cuenta de Twitter “Al otro lado del invierno” brinda una perspectiva que complementa la postura antes mencionada al señalar la relación que tiene la historia peruana y su patrimonio audiovisual.

Es curioso ver esta relación de la memoria histórica y el patrimonio audiovisual, ambos tópicos caen en un olvido tanto por parte de los ciudadanos como por parte del estado. Se puede decir que un olvido es consecuencia de otro, el hecho de no poner mucho interés en exigir la implementación de una cinemateca nacional solo es una consecuencia del poco valor que le da el Estado y la sociedad a la memoria histórica.

Pero ¿por qué es tan importante mantener una memoria histórica? Los hechos históricos de un país son parte de su identidad, parte de su crecimiento como nación y una guía para no volver a cometer los mismos errores. Sin embargo, es común decir que el Perú no tiene memoria. El Perú es un país que es proclive a olvidar, que vive dentro de un ciclo vicioso de violencia y corrupción que se inicia cada nueva generación. Casos de corrupción como Odebrecht, IPC y Dreyfus son ejemplos de ello.

El periodista y escritor Marco Sifuentes menciona en una entrevista con La República que “la historia que nos enseñan en el colegio es una historia que se hizo en 1950 y hay muy poca actualización acerca de ella”. Por lo cual, esto representa un problema para la memoria del país que, debido a la falta de accesibilidad en las escuelas y al desinterés por el tema, va dejando de lado sucesos importantes como todo lo acontecido en los años 90.

De acuerdo con Sifuentes, la historia tampoco es contada desde todos los ángulos, las escuelas muestran una historia victimista a sus alumnos, donde se recuerdan los abusos sufridos, pero poco acerca de los abusos cometidos, como el genocidio de los Rapa Nui en la isla de pascua, el genocidio indígena por el caucho en la Amazonia y todo lo sucedido con la comunidad Nikkei, entonces se puede decir que tampoco obtenemos el panorama completo.

Asimismo, Marco Sifuentes afirma que en el Perú “empezamos a construir la casa por el techo, faltan las bases, ¿no? falta la historia, finalmente falta que nosotros sepamos quiénes somos, entonces eso también es, si no hay memoria pues no hay identidad, no sabes cómo reaccionar ante las cosas que pasan porque no te acuerdas qué pasó”, la falta de identidad trae como consecuencia que el olvido sea una tendencia marcada en el Perú y el poco apoyo del gobierno en la enseñanza de la historia del país no ayuda en esta situación.


Ilustración: Giovanni Tazza

Lo que deja la siguiente pregunta: ¿por qué el peruano tiene tendencia a olvidar? Diversos factores pueden darnos respuesta ante esta interrogante, pero primero se debe recalcar la importancia de la memoria, según la profesora Dra. Ina Ulrike Paul de la Universidad Libre de Berlín la recopilación cultural tiende a ser un estudio del pasado, mediante ella se construyen memorias que ayudan al ciudadano cuando desea contemplar su contexto actual, es así que, la memoria histórica nos ayuda a descifrar problemas de nuestro presente.

Uno de los factores que ayudan a comprender la tendencia a olvidar del peruano puede ser el complejo proceso de violencia que sufrió el Perú a fines del siglo pasado, el terrorismo generó un trauma que muchos peruanos prefieren dejar de lado para ya no recordar épocas oscuras. No obstante, este olvido no es selectivo, está acompañado de un contexto político, al olvidar el contexto bélico también se olvida el político y todo aquel ámbito que se relacione con él.

Tomar como ejemplo el contexto del terrorismo tiene una justificación y esta se relaciona con la Comisión de Verdad y Reconciliación, a quién se le adjudicó la tarea de recopilar testimonios y crear una memoria para aclarar las causas y consecuencias del conflicto armado, sobre la mesa se encuentra un trauma histórico (terrorismo) y su consecuente proceso de recuperación social (CVR), olvido y construcción de memoria respectivamente.

De acuerdo con Adriana González Gil, investigadora y profesora en el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia, en Colombia, otro de los grandes obstáculos es el negacionismo o la justificación de los crímenes del Estado, los cuales también son reacciones comunes frente al proceso de memoria. La sociedad suele justificar la violencia cometida por el estado y poco a poco terminan olvidándola o minimizándola.

Asimismo, Anne Huffschmid, doctora en Estudios Culturales e investigadora asociada de la Universidad Libre de Berlín, sostiene que la falta de justicia en algunos sucesos históricos deja tras de sí un dejo de impunidad naturalizada que también afecta a la memoria de los países. La falta de memoria histórica en el Perú es una gran herida en nuestra sociedad que debemos sanar para que así el país pueda crecer y liberarse de los patrones de corrupción y violencia que acontecen cada ciertos años.

Por: Andrea Acosta, Gerson Cueto y Renzo Rojas


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