Perú: Lectores en peligro de extinción

La población peruana lee menos de un libro al año, así lo revela un informe del Consejo Nacional de Educación que encendió las alertas. El desinterés por la lectura de niños jóvenes y adultos no es solo el resultado de gustos particulares, problemas como el poco acceso a los libros, la casi nula descentralización de la cultura, el analfabetismo y otros factores cumplen un rol principal dentro de esta problemática. ¿Será posible revertirla?

Selección de libros en la sede de la librería Crisol ubicada en Mega Plaza / Foto: Andrea Acosta

Jesús es un estudiante de primero de secundaria, su colegio es público y tiene 13 años. Sus días transcurren en el distrito de Ventanilla, no le gusta el lugar donde vive. Él reconoce que no posee una gran cantidad de libros en su casa, “hay dos”, dice entre dudoso y tímido. Cree que la lectura es un mero hobby, el cual no desea practicar. El colegio en donde estudia tampoco ayuda, pocas veces plantea incentivos para acercar la actividad de leer hacia sus estudiantes. A Jesús eso no le molesta.

La rutina diaria lo estresa y el único medio que ve como un posible escape es la televisión. “No toda la vida te la vas a pasar leyendo” se excusa y refiere que prefiere la televisión como medio principal de entretenimiento. Hace un año que no lee ningún libro. La televisión no solo la usa para entretenerse, también le ayuda a informarse. Para él, este es un medio más relajado y accesible para acceder a la información.

La única persona de su entorno que trata de animarle a leer es su hermana, Ángela. Ella tiene 17 años y es una lectora empedernida. “Lee de todo, muchas cosas” menciona Jesús con un semblante alegre. Sin embargo, Ángela cada vez lee menos, Jesús desconoce el motivo.

A 16 kilómetros de distancia se encuentra Josimar, en el distrito de Carabayllo. No guarda ninguna relación directa con Jesús, pero si tienen algo en común, un marcado desinterés por la lectura. A diferencia de Jesús, Josimar, de diez años y estudiante de quinto de primaria, tiene una personalidad más extrovertida. Las respuestas que da están cargadas de seguridad. A pesar de poseer una cantidad considerable de libros en su casa y un pequeño, pero no grave, desagrado por la lectura, según lo que cuenta, no se siente atraído por esta actividad.

Josimar prefiere pasar sus ratos libres jugando fútbol o participando en alguna partida del videojuego Free Fire, es un niño bastante activo. “A veces en las tardes me aburro y salgo a jugar, me gusta más hacer eso que leer” confiesa sin pudor. Pese a eso, sí encuentra una utilidad a los libros ya que lo ayudaron al momento que estaba empezando su educación lectora. No obstante, este interés es utilitarista y tiene fecha de caducidad, una vez que los libros hayan cumplido con su función de enseñar son dejados de lado.

Al igual que Jesús, Josimar tiene una persona en su familia que le incentiva a leer, su madre. “Ella quiere que sepa más de los libros” declara Josimar. Su mamá hace todo lo que está al alcance de sus manos para que se interese por la lectura, pero los resultados no siempre son satisfactorios. Tanto Jesús como Josimar piensan que su falta de interés en la lectura no es grave, quizás más adelante desarrollen esa preocupación. Casos como este se repiten en todo el territorio peruano. Martha Franco Llamoca, profesora de primaria del colegio José Antonio Encinas declara con preocupación, “si desde pequeños no vamos fomentando este gusto por el libro, por ojear unas páginas del libro, por escuchar historias, yo creo que de ninguna manera estamos incentivando este gusto por el hábito lector.” ¿Qué está pasando con los lectores peruanos?

Los hábitos de lectura en el Perú pueden llegar a ser preocupantes. Al año, en el país se lee menos de un libro por persona. De acuerdo con el Consejo Nacional de Educación (CNE) en el año 2019, el promedio de lectura en el Perú es de 0.86 libros por persona. Lo cual, si se compara con el promedio de otros países latinoamericanos como Colombia, México y Chile, donde sus ciudadanos leen 2.7, 3.9 y 4.9 libros al año respectivamente, el Perú queda muy por detrás de estos.

La lectura es una manera de transmitir conocimiento, cultura y de incentivar la imaginación. Es por ello que fomentarla es indispensable para el desarrollo del país, sin embargo, los lectores en el Perú podrían considerarse una especie en peligro de extinción. Los datos de una encuesta publicada en el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) revelaron que sólo el 35 % de peruanos afirma leer constantemente diarios y libros. Mientras que en países como Brasil y Argentina se supera el 50%.

Martha Franco Llamoca, comenta acerca de algunas de las razones por las que a los niños no les gusta leer “La primera es que pueda tener alguna dificultad de aprendizaje, no pueda decodificar, es decir, lee lento o se olvida de cómo suenan las letras, por lo que obviamente va a rechazar la lectura. Por eso los docentes debemos estar atentos a estos problemas. Otro problema puede ser la dispedagogía, por ejemplo, que el maestro le corrija mucho o le den un texto muy complicado de leer para su nivel.  Pero si un niño no tiene esta dificultad, lee fluido y más bien no le atrae la lectura pues podría ser porque tiene otros intereses o desde casa no se ha fomentado el hábito lector o también, porque todavía no ha encontrado el tipo de texto o la literatura que le gusta”.

Azucena Cárdenas en la Feria del Libro Augusto Tamayo / Foto: Renzo Rojas

Asimismo, Azucena Cárdenas, psicopedagoga de lectura en el instituto Lecpro, menciona que el gusto por la lectura se debe inculcar desde pequeños. No debe ser presentado como una obligación, si no como un pasatiempo. De esta manera no se creará una aversión hacia esta actividad. Además de ello, el papel de los padres es importante en el desarrollo del hábito lector, ya que ellos son un ejemplo para sus hijos, sin embargo, las cifras de índice de lectura no son las mejores.

¿Pero por qué hay tan pocos lectores en el Perú? 

El acercamiento a la lectura empieza en la niñez. Ya sea en casa o en la escuela, a los pequeños se les brinda libros para que se entretengan o aprendan. Sin embargo, la tecnología se ha interpuesto en el hábito lector.  La gran mayoría de padres o madres le dan el celular al niño desde una edad muy temprana para que se entretenga, mientras están viajando en el bus, mientras están en el restaurante o simplemente cuando se aburren de sus juguetes mientras están en casa. Martha Franco comenta “Ya desde ahí podemos ver que no forma parte de la cultura del peruano el poder entretenerse usando la lectura. Entonces si desde pequeños no vamos aumentando este gusto por el libro, por ojear unas páginas, por escuchar historias. No creo que estemos incentivando ni fomentando de ninguna manera este gusto por ese hábito lector”.

En un estudio realizado en la universidad de Sevilla, Javier Gil Flores, afirma que “El consumo en nuestra sociedad de los instrumentos tecnológicos como la televisión y los ordenadores, los cuales no exigen el mismo grado de atención, inferencia, interpretación e integración de ideas que la lectura, ha hecho que ésta última vaya en disminución”.

Esto no quiere decir que el uso de la tecnología sea buena o mala. Franco sostiene que se tiene que saber dosificar el uso de esta para que no afecte el desarrollo del niño. Para distraerse, cuando son niños, la lectura es la mejor opción ya que activa procesos cognitivos de mucho más alto nivel, a diferencia de un IPad o un celular donde solo el niño está expectante. “En las edades tempranas, desde los 3 años en adelante, el niño necesita desarrollar su lenguaje. Este se desarrolla justamente en el diálogo y a través de la lectura de diferentes tipos de textos porque estos enriquecen su vocabulario. Las diferentes estructuras gramaticales que van escuchando en cuentos, en las historias que no se dan pues a través de un celular o una Tablet donde el niño está solamente él y el aparato. No hay una interacción, no hay un uso del lenguaje adecuado”.

No obstante, estos primeros acercamientos a la lectura no siempre son los más adecuados. Por ejemplo, en el plan lector de muchos colegios se suele elegir libros con un léxico complicado que muchos niños no logran comprender. La mayoría de estas lecturas son clásicos u obras de autores peruanos como José María Arguedas, del cual sus libros suelen tener una estructura narrativa un tanto complicada ya que mezcla el quechua y el español.

Martha Franco, menciona “Yo creo que en el Perú nos hemos quedado ahí, en enseñar a leer simplemente con el hecho de que el niño conozca las letras. Pero no estamos trabajando en que el niño pueda leer de manera fluida, pueda acceder a los significados y que luego pueda de alguna manera comprender lo que lee. Entonces hay un alto índice de niños que no están decodificando bien.” De manera que, al no comprender lo que están leyendo, los estudiantes deciden que a ellos no les gusta esta actividad.

Según la Resolución Viceministerial Nº 0014-2007-ED que plantea los lineamientos del plan lector, “El Plan Lector es la estrategia pedagógica básica para promover, organizar y orientar la lectura en los estudiantes de Educación Básica Regular. En Educación Secundaria consiste en la selección de 12 títulos que estudiantes y profesores deben leer durante el año, a razón de uno por mes. En Educación Inicial y Educación Primaria la cantidad de textos se define por las oportunidades de lectura que se fomenten”.

El plan lector es visto como una forma de fomentar la lectura en las escuelas, sin embargo, su metodología muchas veces no genera el disfrute por los libros que se busca.  Respecto a ello, Franco sostiene “yo creo que hay que darle a la lectura otra mirada, otra forma de disfrutarla, no imponiéndose. Porque bueno, el plan lector está prácticamente imponiéndola. Este bimestre vas a leer dos libros, luego tienes que presentar un trabajo. Y lo leíste, pero no leíste un libro que tu elegiste sino uno que seleccionó tu profesor. Entonces ahí no lo vas a disfrutar”.

Por consiguiente, se debe buscar que los niños del país lean por placer y no porque les vayan a tomar una evaluación. Se debe buscar que disfruten de esta actividad, para así crear lectores, personas que amen la lectura, que cuando crezcan y sean adultos compren y lean libros en sus tiempos libres.

Respecto al plan lector en las escuelas, Benjamín Corzo, gerente y director de la histórica librería y editorial Contracultura, opina que “Es un gran negocio de las transnacionales de libros ¿No? Mediante métodos no muy santos lo que consiguen es que los jóvenes lean cosas que ellos publican, pero no necesariamente lo mejor. El plan lector es una gran idea, pero ha sido distorsionada por los intereses mercantilistas de algunas empresas”. Entonces, dicho de otra manera, se podría entender que el plan lector en las escuelas está siendo influenciado por intereses económicos. No priorizando el aprendizaje y el gusto por la lectura en los niños y adolescentes.

Benjamín Corzo en su stand ubicado en la Feria del Libro Augusto Tamayo  / Foto: Renzo Rojas

Diana Liviapoma lleva ejerciendo como profesora de comunicación de nivel secundaria en colegios particulares durante ya ocho años. Ella siempre busca que sus alumnos se interesen por la lectura, que les guste leer. Para ello, les narra los libros clásicos como si fueran obras teatrales. Sin embargo, los colegios en los que ha trabajado no le dejan la tarea fácil.

Diana menciona que “para las escuelas el plan lector es más como un negociado con las editoriales, porque los libros que ponen ahí en la lista de plan lector, ni son libros buenos muchas veces, sino que son los más caros o los que de repente se le están quedando a la editorial y nadie ha comprado. Entonces, cuando hacen ese convenio el colegio con la editorial, al colegio también le caerá su parte pues, supongo” De manera que, los libros elegidos en el plan lector no son los más adecuados para incentivar la lectura y puede que no sean los más entretenidos, ni los más convenientes para la edad de los lectores, por lo cual la lectura se puede volver tediosa y aburrida.

Azucena Cárdenas, psicopedagoga de lectura, afirma que, para incentivar el gusto por la lectura, tanto en niños como en adultos, se debe empezar con libros fáciles de leer, de manera que así se puedan ir avanzando poco a poco a obras más grandes o complicadas. Además, menciona que, para disfrutar un libro debes poder comprenderlo “La mejor película que hayas visto, que te haya gustado, así son los libros cuando los entendemos”.

Por otro lado, en el 2015, el Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica del Perú hizo un estudio sobre libros y hábitos de lectura en el Perú, bajo el cual determinó algunos de los posibles factores del bajo índice de lectura en el país.

La primera causa por la cual los ciudadanos peruanos no leen es la falta de tiempo. Según el informe, un 70,2% de personas no lee porque su trabajo o los quehaceres del hogar se lo impiden. El segundo motivo es que al 29.5% de peruanos no les interesa o no les gusta leer. Asimismo, un 28.1% prefiere emplear su tiempo en otro tipo de entretenimiento. Por último, en porcentajes más bajos, un 16,9 % no lee por tener mala visión, un 11,9 % porque no tiene fácil acceso a materiales de lectura y un 5,4 % indica que no lo hace porque los libros tienen un precio muy alto.

La lectura es poco accesible

La lectura ha sido por mucho tiempo algo exclusivo de personas afortunadas, solo aquellos quienes tenían la suerte de poder tener un libro entre sus manos y saber qué significan esos extraños símbolos que nosotros llamamos letras. Con el correr del tiempo esta dicha ha podido incrementar con la tecnología, ya que ella abre puertas para aquellos que no tienen llave y siempre trata de invitarlos a pasar un gesto cálido.

La Biblioteca Nacional ha sido quien ha realizado el esfuerzo de resguardar los contenidos literarios para que cada vez más personas logren llegar a ellos. Desde que llegó el internet al país, ha tenido su centro digital en donde se exhiben una gigantesca cantidad de libros, se guarda de todo para todos los gustos, libros clásicos, libros modernos, de todo; solo quien no se atreva a revisar puede decir que no le gusta ninguno. Está al alcance de todos, a solo un click para descargar aquellas obras o para poder solicitarlas para no perder su contenido.

O en caso de no poseer el lujo de poseer internet, existen varios espacios de lecturas alrededor del territorio, espacios a los cuales las personas pueden ir a disfrutar de la lectura. He aquí el mapa en donde se ubican cada uno de los establecimientos promovidos por el Ministerio de Cultura para con la lectura de los ciudadanos. 


Mapa elaborado por el Ministerio de Cultura y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI)

A pesar de que la propuesta de espacios públicos para ejercer la lectura es positiva, el mapa refleja una realidad oscura. Según el mapa, la accesibilidad a la lectura está centralizada. Tan solo basta con mover un poco el mouse y encajar toda la perspectiva del Perú para darse cuenta de que gran parte de los espacios públicos de lectura están ubicados en la costa centro y la costa norte del país. Los departamentos de la selva y sierra poseen pocos accesos para leer gratuitamente.

Se han estado realizando esfuerzos para que más personas logren llegar a la lectura. Hace dos años, en el 2020, una ley entró en vigencia, este dictamen libraba del IGV sobre el precio de los libros o cualquier material literario, las editoriales y tiendas del mismo rubro podían establecer sus precios sin aquella presión sobre los precios. Junto a aquella promulgación, se instauró el Fondo Nacional de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura, se tenía como objetivo que aquellos libros que se planearan distribuir no se quedaran al aire, la promoción y difusión venía a cargo de aquella entidad con presupuestos de alrededor de S/16 000 000.

Sin embargo, estos esfuerzos parecen no tener resultados, pero ¿por qué? ¿Acaso no les interesa?, pueden que estén más ocupados en otras actividades. Como se mencionó anteriormente, no todos tienen la dicha de saber que significan aquellos símbolos impresos en las páginas, solo son jeroglíficos sin un valor importante más allá de que hasta ellos mismos saben qué es necesario saber leer y escribir, una ventana que solo ven de lejos, sin poder salir.

En el 2018, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), determinó que en el Perú el 5,6% de la población es analfabeta y la zona de donde proviene mayor cantidad de la población es de la zonas rurales del país, con principal hincapié, en la zona andina de la nación. Solo parecerá un número más, un número minúsculo, sin importancia, pero no es así. Si se calcula con los aproximadamente 33 000 000 de habitantes, son casi 2 000 000 millones de personas, las cuales nunca han podido adquirir sabiduría por los contenidos literarios, personas dejadas a su suerte, personas que solo a través de sus descendientes lograrán averiguar qué les querían decir aquellos símbolos que toda su vida los persiguieron.

El acceso a las bibliotecas públicas también es un gran problema que afecta al índice de lectura. El impulso lector que una persona posee puede verse mermado por la minúscula cantidad de espacios de lectura. Según un informe estadístico elaborado por el Sistema Nacional de Bibliotecas (SNB) y la Biblioteca Nacional de Perú (BNP) Lima es el departamento que posee mayor cantidad de bibliotecas públicas municipales en todo el Perú.

Este dato podría ser interpretado como una buena noticia si es que no se menciona la cantidad cuantitativa de bibliotecas municipales. Según INEI, Lima superó los 10 millones de habitantes este 2022 y solo posee 71 bibliotecas públicas para toda su población. Ciudades como Antioquía, ubicada en Colombia, con 175 bibliotecas públicas o Santiago de Chile, con 104, evidencian el descuido y poco interés de las autoridades públicas. Una situación grave (si es que no extrema) se ve en Madre de Dios quien cuenta con 141 070 habitantes registrados según el Censo Nacional de Población y Vivienda elaborado por la INEI el año 2017. Para Madre de Dios solo hay disponible una biblioteca municipal, una biblioteca para más de 100 000 habitantes.

Otro caso, que sí se puede calificar como extremo, es el departamento de Tacna. INEI pronostica un gran aumento de población para Tacna en los próximos 3 años, llegando a los 383 mil habitantes para el año 2025. Sin embargo, no cuenta con ninguna biblioteca pública municipal en los 28 gobiernos locales que posee. Pero sí cuenta con una biblioteca pública que recién el año pasado pudo ser restaurada.

El Estado es consciente de esta problemática e intenta tomar medidas para contrarrestar su situación. Por ejemplo, la BNP creó la campaña “Más bibliotecas para el Perú” que busca sensibilizar a la población y autoridades sobre la importancia de contar con más espacios para la lectura” tal como lo dice su perfil web. Junto con la campaña también se desarrollan 30 proyectos a nivel nacional que buscan modernizar la infraestructura de las bibliotecas en el país, tal como lo informa una nota de Perú 21. Tacna será una de las primeras beneficiadas con estos proyectos, al menos esa es la misión a cumplir.

Otro ejemplo de campañas exitosas puede ser el programa “Leer en familia”, ganador de un incentivo otorgado por el Ministerio de Cultura. La docente Martha Franco comenta acerca de su participación, “se identificó esa necesidad que hay de fomentar el gusto por la lectura en zonas de nivel socioeconómico bajo [...] y llevábamos libros a la casa”.

“Nos quedábamos ahí, le enseñábamos a la mamá a como leer el libro, le dejábamos al niño los libros y se quedaban ahí un mes esos cinco libros. El siguiente mes los cambiábamos por otros y le íbamos contando cómo les habían ido a las mamás o al papá que acompañaba en la lectura, y así durante seis meses”, relata al ser consultada sobre su experiencia a lo largo de la campaña.

Lima, a pesar de ser el departamento que posee la mayor cantidad de bibliotecas públicas municipales, no está exenta de problemas. Se sabe que San Juan de Lurigancho es el distrito que acumula la mayor cantidad de habitantes en todo Lima (1 millón 225 mil 92 según INEI). Sin embargo, el acceso a su biblioteca municipal no es difundido por los medios oficiales de la municipalidad. Sheelak Fernandez, estudiante de literatura de la universidad San Marcos y vecina de San Juan de Lurigancho desde hace 21 años confirma esta situación.

“No hay empeño en promover la lectura” declara a este reportaje, se nota la decepción en su voz al hablar sobre su municipalidad. Ella siente que el municipio no se interesa por la promoción de actividades educativas, la lectura es una de ellas. Piensa que la lectura es una actividad estimulante, especialmente para la imaginación, en donde todas las interpretaciones son válidas. “Una persona a veces no puede llegar a imaginar tanto de no ser por la lectura”, argumenta con énfasis para resaltar los beneficios de leer.

Es sorprendente que esta situación pase en uno de los distritos más poblados de Lima. Miles de personas se quedan sin una oportunidad cercana de acceder a la lectura por falta de apoyo de su municipio. El acceso a bibliotecas públicas está muy centralizado, incluso en Lima.

Existen dos ejemplos clásicos de grandes bibliotecas limeñas, la Biblioteca Nacional del Perú y la Gran Biblioteca Pública de Lima (GBPL), ubicadas en San Borja y el Centro de Lima, respectivamente. Gracias a Transparencia y al acceso a información pública este reportaje pudo obtener los siguientes datos que ayudan a comprender la evolución de las visitas a ambas bibliotecas luego de la pandemia.

Como se puede observar tanto la Biblioteca Nacional del Perú como la Gran Biblioteca Pública de Lima experimentaron una caída drástica de sus visitas durante el 2020. Esto es natural porque fue el año en donde el virus Covid-19 protagonizó la vida de los peruanos. No llegó solo, también vino con una serie de medidas que incluía la restricción del acceso a ciertos espacios públicos.

La BNP durante el año 2019 hizo un total de 23 491 préstamos. El 2020 redujo sus préstamos, pero no fue tan apabullante como sus visitas llegando a la cifra de 13 988, el 2021, y sobre todo el 2022, representó un gran aumento en esta área porque consiguió 16 612 y 24 836 préstamos, respectivamente. Cabe resaltar que, pese a que solo se contabiliza hasta octubre, los préstamos del 2022 superaron a los del 2019.

Otra de las actividades que congregaron a miles lectores y se vio afectada por la pandemia fue la Feria Internacional del Libro de Lima (FIL). Lo que tiene en común con los registros de visitas a las bibliotecas de Lima es la reducción drástica de la asistencia vista a pesar de que las restricciones por pandemia se hayan derogado parcialmente. La FIL del 2019 congregó a 586 900 asistentes. La FIL del 2022, que suponía el regreso presencial de este evento, logró un total de 292 000 asistentes según datos de la Cámara Peruana del Libro.

Quizás la pandemia redujo la motivación de los asistentes usuales a este tipo de eventos. Sin embargo, las ferias de libros experimentaron durante 2021 y 2022 una especie de descentralización. Ya que empezaron a surgir ferias itinerantes en distintas partes de la capital y del país.

Un aumento sin gran impacto

El aumento de las ferias a nivel nacional puede ser visto como un cambio positivo en cuanto al apoyo a la lectura en el Perú. Después de todo, más ferias significa más lugares a los que llegan y se promocionan los libros, por lo tanto, un aumento en el índice de lectores en el país. Sin embargo, el impacto no se ha conseguido al nivel que se buscaba. La causa de ello es que algunas de estas ferias no tuvieron una buena organización.


La Feria del Libro en la capital del bicentenario luce vacía y con puestos cerrados a un par de días de su clausura /          Foto: Renzo Rojas

Durante la segunda edición de la feria del libro Augusto Tamayo Vargas en Magdalena del Mar, la cual se realizó en octubre de este año. Los vendedores de los stands de las librerías y editoriales no se encontraban felices con el resultado de ventas de aquella feria. De acuerdo con Carlos Augusto, trabajador de Colmena Ediciones, la feria no recibió el marketing necesario “Hay mucha gente preguntando si estamos en el último o primer día y eso también nos afecta a nosotros ¿No? Ya que vivimos de eso, también aparte de que los primeros días había una mala organización. Los stands estaban cerrados, sin luz. Ha sido un poco complicado”.

Asimismo, María de Fátima, vendedora en Heraldos Negros, comentó que la venta de libros ha estado bastante baja. “Por la falta de las redes sociales, las publicaciones sobre lo que es la feria en Magdalena, no ha habido mucha exposición”. De la misma manera Dayana Diaz, que se encontraba en el stand de Océano, mencionó que los presupuestos y metas de ventas en cuanto a costos fijos y ganancias no se cumplieron durante aquella feria.

De izquierda a derecha Carlos Augusto, María de Fátima y Dayana Díaz / Composición: Renzo Rojas

En relación con las diferentes ferias del libro que se realizaron este año, si se revisa las redes sociales de la Cámara Peruana del Libro, las únicas ferias que recibieron la promoción y publicidad adecuada fueron las más antiguas, como la FIL Lima y la feria Ricardo Palma. Aún así, se espera que el siguiente año este problema sea tomado más en cuenta y el fomento de la lectura llegue a más ciudadanos peruanos, para que así aumente el gusto por los libros en el país.

Las ferias del libro son unas de las iniciativas para introducir a más gente al mundo de la lectura, se celebran anualmente durante todos los meses, se dan de manera gratuita ya sea presencialmente como por medio de espacios digitales. Estos espacios ofrecen medios por los cuales las personas puedan obtener, no solamente conocimiento, sino que también entretenimientos. Sin embargo, en la actualidad hay mucha más competencia, no necesariamente mala ni buena, pero de que tiene mayor impacto con las personas hasta un invidente podría identificarlo al asomarse por su ventana. Por lo que en este nuevo ambiente, la adaptabilidad es necesaria para incrementar la lectura de los peruanos.

Victoria Delgado Martinez, creadora de contenido en diferentes redes sociales y con 6 años años experiencia en fomentación de literatura por estos medios, da una perspectiva en la forma en cómo se promueve la lectura. “El mundo interactivo de las redes sociales ha ido evolucionando. Por ejemplo, YouTube es una plataforma en la que podías hablar de lo que quisieras, te democratizaba no tener una plataforma masiva, como los medios conocidos, radio, televisión”, menciona con respecto al medio por el cual ella se moviliza. Los Booktubers son personas cuyo contenido en la plataforma YouTube se centra especialmente en contenidos literarios. Esta ha sido una tendencia que se ha venido desarrollando desde aproximadamente 2015 y poco a poco ha ido extendiéndose. “Empezó en Europa y Estados Unidos, chicos muy jóvenes empezaron a hablar del libro que les gustaba, porque no siempre en su entorno encontraban a alguien que les gustara las mismas historias”, explica Delgado sobre los inicios de esta tendencia.

Sin embargo, esta especialización ha ido mermando en los últimos tiempos. “YouTube lleva unos años dando prioridad a canales que se dediquen a hacer contenido, premia a quien a por lo menos una vez a la semana está subiendo contenido y que sea un contenido que tenga muchos seguidores. Si dejas de tener esa frecuencia YouTube te castiga”, comenta sobre la situación actual que se maneja para subsistir. No obstante, la llama de fomentación de la literatura no se ha apagado. “Ahora no conozco a nadie que se haya mantenido solo en YouTube, sino que han ido a otras plataformas”, señala. Plataformas como Twitter, Instagram y TikTok han acogido estas ideas de difusión lectora y también las han incrementado al no estancarse en un solo medio. “Las redes sociales han hecho que si alguien lee algo y lo comenta, encuentras gente de tu edad en cualquier lado del mundo que está leyendo lo mismo” menciona sobre la conectividad que ahora se tiene entre lectores.

Victoria Delgado también da otra perspectiva sobre el consumo de lectura. “A veces uno no es consciente que lee, hay muchos que por ejemplo escuchan podcast y con el podcast al pasar al audiolibro es como dar un paso al siguiente, pero no todos saben que existe el audiolibro”. La lectura no solo se produce en libros físicos o su versión digital, sino que hay distintos medios en los cuales se puede consumir la literatura. Una plataforma ligada al tema de la lectura la cual muchas personas del mundo editorial no ven con buenos ojos es Wattpad, una red en donde cualquier persona puede escribir los textos que desee. “Puede que las historias allí sean malas, que no tengan argumentos, que solo se basen en clichés, pero el hábito de leer lo tienes”, expresa Delgado con respecto a la contribución que aquel medio tiene sobre la lectura, en especial, en los jóvenes.

La Feria Internacional del Libro sigue siendo la actividad más importante con respecto a la lectura en el Perú, evento en donde se reúnen a una gran cantidad de editoriales para ofrecer su material al público asistente, se ha celebrado por 26 años, aunque por temas de la crisis sanitaria que azotó a todo el mundo, la pandemia del Covid-19, este año, 2022, volvió. No obstante aquellos encargados de los stands para la venta abierta, han manifestado que la organización del evento en su inicio fue bastante descoordinada. Contratiempos como constantes fallas de luz o destiempos en planeaciones fueron diezmando con el transcurrir de las fechas, pero hubo algo que hasta el día en que ocurrió el cierre de la campaña no estuvo presente y fue el causante de que no se esperaran los resultados previstos.

Los trabajadores se guían por un presupuesto de ganancias mínimas, dependiendo de cómo se maneje su público y qué tanto estén dispuestos a comprar. Por lo general  las personas adquieren de 1 a 2 libros por persona y si se seguía por ese camino, las editoriales no iban a poder solventar sus gastos. Esto porque, a diferencia de otros años, hubo una menor asistencia de personas y, según lo manifestado por los dirigentes de los puestos de stands, se debió a que no se dio buena publicidad al evento.

En el Perú, a pesar de que las herramientas para el consumo de literatura están dadas, no hay un hábito de lectura por la población. Se ha manifestado que el plan lector de las instituciones educativas es bueno, pero la forma en cómo la lectura llega no es la adecuada. Como un ejemplo, si un niño no quiere comer, a veces algunos padres les obligan a comer a la fuerza; cuando lo que se debe hacer es motivar a hacerlo, debe ser amistoso el cómo se percibe la comida. Igual funciona con los libros, muchos de estudiantes ven a la lectura como una obligación y no como algo que debe gustarles, como consecuencia, se genera un rechazo a leer, los estudiantes se sienten incómodos. Esto es algo que se debe cambiar.

Una vez Confucio dijo: “No importa lo ocupado que puedas pensar que estás, debes encontrar tiempo para leer o entregarte a la ignorancia autoelegida”. Ambos niños presentados al inicio del reportaje son solo dos esclavos durmientes del Perú, presos de un contexto nacional que no apremia a la literatura como un modo de obtener conocimiento y mucho menos una fuente de entretenimiento. Tal vez algunos inconscientemente entraron a sus celdas, mientras que otros, por más que quisieran liberarse, las ataduras pueden más que ellos.

La pregunta que surge es: ¿de quién es la culpa de que exista esta prisión ? ¿Es acaso culpa de los niños porque no les gusta leer? ¿Culpa de sus padres por no haberles infundido este hábito? ¿Culpa de las escuelas por no enseñar debidamente? ¿Culpa de los vendedores por el precio de los libros? ¿Culpa del estado por no dirigir correctamente la lectura? Pero realmente, ¿quién está recibiendo el castigo?  Y más importante aún, ¿qué es lo que nos depara a futuro? ¿Qué será lo que rompa las cadenas de la ignorancia clavadas en lo más profundo de nuestro ser? ¿Qué hará a estos esclavos despertar?

Por: Andrea Acosta, Gerson Cueto y Renzo Rojas

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